El semanario alemán “Der Spiegel” en su última edición (3/2014) informó que la Comisión Europea quiere endurecer drásticamente las normas para los alimentos ecológicos, teniendo en cuenta que la mención ecológica a menudo no se corresponde con la realidad.

Cuando se compra un producto con una etiqueta que muestra una fresa que brilla al sol, una granja en el fondo y el logotipo ecológico de la UE, se cree con toda confianza que se compra un producto natural. Sin embargo, la apariencia puede ser engañosa. Un bio yogur de fresa no contiene obligatoriamente frutas. Un fallo en la reglamentación ecológica europea permite a los productores poner sabores.

La presencia de una etiqueta no garantiza en realidad un producto ecológico. Los consumidores los saben hace mucho tiempo y la Comisión Europea lo constata de forma muy clara. "Los productos que no son creíbles pueden afectar la confianza del consumidor a largo plazo y dar lugar a una crisis en el mercado", dice el proyecto de reglamento europeo que ha adquirido el Der Spiegel.

Dacian Ciolos, Comisario de Agricultura y Desarrollo Rural, quiere endurecer las normas sobre la producción y venta de los alimentos que llevan el famoso logotipo ecológico de la UE. Quiere eliminar las muchas excepciones que hacen que un producto ecológico no siempre esté hecho del 100% de ingredientes ecológicos. Los servicios europeos escriben en un documento adjunto que "las normas de producción ecológica están debilitadas por las excepciones y las condiciones poco claras". Entre las reformas propuestas:

  • Granjas mixtas: todavía se autoriza una explotación que opera tanto con la producción ecológica y convencional a la vez. Esto debería estar prohibido según la propuesta de la Comisión. Lo que minimizaría el riesgo de contaminación.
  • Plaguicidas: hasta ahora, no hay ninguna garantía de que no haya residuos de plaguicidas en un producto ecológico. En el futuro, los productores deberán garantizar que el nivel de plaguicidas en los productos no supere el de los productos de comida para bebés. Si las reglas no son estrictas, el hecho de que las sustancias no autorizadas se encuentran en productos ecológicos se convierte en un problema, alerta la Comisión.
  • Carne de ave y de cerdo: hasta el momento, sólo el 20% del alimento de los animales debeser de origen local, en el futuro, deberá ser del 60%. Las proteínas deben ser 100 % ecológicas. Hasta ahora sólo se permitía que hasta un 5% de la alimentación no sea ecológica.

La Comisión también quiere masificar los controles, que por ahora se centran en los agricultores y menos en los del resto de la cadena alimentaria. A los mayoristas por ejemplo raramente se les pasa controles.

El sistema debe estar mejor enmarcado, porque en la actualidad se utiliza mal por parte de algunos Estados miembros, dijo la Comisión. Menos control, más fraude. Foodwatch, ONG que vela por las prácticas agroalimentarias, ve la velocidad a la que lo ecológico crece en los últimos años la principal causa de estos fraudes. En Alemania, el sector ha pasado de un volumen de negocios de 2,1 mil millones de euros en el 2000 a más de 7 mil millones de euros en el 2012. Lo ecológico se ha convertido en un mercado de masas.

Otra consecuencia de este crecimiento es que los productos nacionales no pueden satisfacer la demanda. Las importaciones procedentes de países no pertenecientes a la UE están aumentando: por ejemplo, Chile produce más manzanas ecológicas que Alemania. Estas importaciones también deben ser controladas. Hasta ahora los controles se llevan a cabo principalmente en el país y hay 63 normas diferentes para los productos ecológicos. En el futuro, debería haber sólo una norma, según la Comisión.

"Damos la bienvenida a un endurecimiento de las reglas", responde Martín Rücker, portavoz de Foodwatch. Sin embargo, las propuestas de la Comisión Europea no cumplen con la aprobación de todo el mundo en el sector. Y varios miembros de IFOAM, la Federación Internacional de Movimientos de Agricultura Ecológica, están haciendo campaña en contra de este plan de políticas y administraciones. Temen que las cargas administrativas sean demasiado pesadas para los productores ecológicos. Para Marco Schutler, Director de IFOAM-Europa, el marco jurídico actual sería "suficiente".

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