Aproximadamente el 35% de los gases de efecto invernadero (GEI) a nivel mundial provienen de la agricultura. Sin embargo, estas emisiones se podrían reducir e incluso invertir, convirtiendo los cultivos ecológicos en auténticos sumideros de CO2, uno de los gases causantes del calentamiento global.

Según publica Science Bulletin, algunos expertos señalan que los seres humanos podrían revertir la tendencia global de emisiones contaminantes de CO2 a través de un cambio en la agricultura hacia la producción ecológica.

Este tipo de cultivos implica un aumento del contenido de materia orgánica en el suelo, lo que ayudaría no sólo en fijar el carbono y reducir las emisiones, sino también en mejorar la capacidad del suelo de retener agua y nutrientes y de resistir plagas y sequías.

Además, la agricultura orgánica podría ser una buena opción para disminuir el uso intensivo de fertilizantes sintéticos, con la consecuente protección del medio ambiente y un incremento progresivo del rendimiento agrícola.

Sumidero de carbono

Así lo demuestra el estudio realizado por científicos del Instituto de Botánica de la Academia China de Ciencias en una granja ecológica local, que ha revelado que la sustitución de fertilizantes químicos por abonos orgánicos disminuiría significativamente la emisión de gases de efecto invernadero.

De este modo, la agricultura ecológica podría convertir el ecosistema agrícola -actual fuente de carbono contaminante- en un auténtico sumidero de carbono. Para explorar el potencial de las tierras agrícolas como sumideros de carbono -sin pérdidas de rendimiento- el investigador de dicho centro, Jiang Gaoming, realizó experimentos en una granja ecológica del Este de China.

El estudio demostró que la sustitución de fertilizantes químicos por abonos orgánicos disminuyó significativamente la emisión de gases de efecto invernadero. Así que ha quedado constatado que el pleno uso de residuos de cultivos como forraje para el ganado, la recolección y el compostaje del estiércol de ganado; y/o la sustitución de parte de los fertilizantes químicos por abonos orgánicos, son opciones ideales para reducir el desperdicio de energía y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, sin que haya pérdidas considerables en el rendimiento de los cultivos.

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