Las frutas y hortalizas no solo son buenas para la salud, también constituyen la base de un sector sólido y sostenible de la economía europea con unas diez mil empresas, cerca del 90% son PYME, que dan empleo a alrededor de 280.000 personas en la Comunidad Europea.

Sin embargo, para preservar la competitividad frente a la competencia foránea, es fundamental invertir en tecnologías nuevas y producciones alternativas capaces de mejorar la calidad y reducir los residuos generados, como es el caso de la agricultura ecológica.

Ese es el objetivo del proyecto Resfood, financiado con 4,3 millones de € de fondos europeos y activo desde 2012. Esta iniciativa, que se encuentra actualmente en la mitad de su recorrido, ha conseguido demostrar que el sector puede recortar el consumo de agua en más del 40% sin perjuicio de la calidad de la fruta ni del rendimiento en cultivos sin suelo. Esta innovación concreta se pondrá a prueba durante la próxima campaña de cosecha a cargo de investigadores y productores de moras españoles.

 Este es un ejemplo del tipo de innovación que los responsables del proyecto confían en implantar para que el sector hortofrutícola europeo sea más sostenible. El proyecto, cuya finalización está prevista para octubre de 2015, también impulsará la participación de las PYME como usuarios finales de tecnologías ecológicas.

Según informan fuentes de la Comisión Europea, por este motivo las PYME han estado muy participativas a lo largo de todo el proyecto en el desarrollo de innovaciones. Por ejemplo, en lo que respecta al tratamiento del agua, los socios del proyecto han cooperado con usuarios finales para implantar nuevas tecnologías de tratamiento.

Otras empresas han participado en el desarrollo de nuevas herramientas y métodos de control del desecho de residuos, mientras que los productores y proveedores hortofrutícolas han prestado su colaboración para poner a prueba las nuevas tecnologías. La prioridad se centra ahora en intensificar las medidas para demostrar que los resultados obtenidos en las pruebas piloto pueden reproducirse en condiciones reales del sector y del mercado.

Uso eficiente de los recursos
Lograr un uso eficiente de los recursos en el ámbito de la producción de alimentos no es solo una cuestión de economía. El proyecto Resfood tiene también por finalidad generar un beneficio para el medio ambiente a largo plazo.

Son numerosos los recursos naturales -minerales, agua, tierra, biomasa, suelo y combustibles- que se usan para cultivar y procesar productos alimentarios, pero en muchos casos su aprovechamiento es extremadamente ineficaz, lo que genera residuos innecesarios y contaminación. Sin lugar a dudas, un reto importante de la gestión de la cadena de alimentos es qué hacer con la enorme cantidad de alimentos que se desperdician.

 En 2013, la Organización británica de ingenieros mecánicos (Institution of Mechanical Engineers, IME) calculó que la mitad de los alimentos que se producen en el mundo se desperdicia.

Los socios del proyecto están convencidos de que el uso de agua, energía y nutrientes en el procesamiento de las frutas y hortalizas puede reducirse entre un 30% y un 75%; y entre un 20% y un 30% en el caso de los fertilizantes, lo que contribuirá a garantizar que Europa siga adoptando prácticas más sostenibles.

 Por otra parte, los métodos nuevos para mejorar los procesos de desinfección de las hortalizas y realizar un control más eficaz incrementarán aún más la seguridad de los canales de distribución de alimentos en Europa.

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